Representantes de cámaras empresariales y comerciantes alertan que procesos de gentrificación en la Ciudad de México están provocando el cierre y desplazamiento de negocios tradicionales en colonias como Roma, Condesa, Juárez y Tacubaya.
El fenómeno se atribuye al aumento sostenido de las rentas comerciales, la reconversión de inmuebles para usos orientados al turismo y la oferta de servicios de mayor ticket, así como a la llegada de plataformas de hospedaje temporal. En 2025, reportes locales documentaron incrementos en rentas comerciales de hasta 40% en zonas afectadas.
Empresarios señalaron que el cambio de giros —de fondas y comercios de barrio a cafeterías de especialidad, tiendas internacionales y espacios para nómadas digitales— reduce la diversidad comercial y provoca pérdida de empleos y de espacios de convivencia urbana.
En respuesta, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México presentó una iniciativa de reforma constitucional que plantea, entre otros ejes, limitar las subidas de renta para que no superen la inflación, crear mecanismos de vivienda y renta accesible y reconocer el derecho al arraigo vecinal como medidas para contener la gentrificación.
Analistas y organizaciones civiles advierten que el fenómeno no sólo afecta a residentes sino también a la oferta comercial local y que es necesario combinar medidas de protección jurídica, subsidios y programas de preservación del comercio tradicional para evitar la homogeneización de barrios históricos.
La discusión pública y legislativa sobre las propuestas para frenar la gentrificación llega en un contexto de mayor presión sobre el mercado inmobiliario, que se ha intensificado en los meses previos al Mundial de Fútbol 2026, y que plantea retos para la sustentabilidad social y económica de los barrios afectados.

