Cuatro integrantes del conjunto nacional de gimnasia rítmica —Julia Gutiérrez, Adirem Tejada, Kimberly Salazar y Dalia Alcocer— hicieron pública a mediados de mayo una denuncia en la que señalan haber sufrido violencia psicológica, humillaciones y condiciones de entrenamiento que afectaron su salud mental y física.
Las deportistas formalizaron una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra las Mujeres, Grupos en Situación de Vulnerabilidad y Trata de Personas (Fevimtra) y, tras la difusión del caso, la entrenadora Blajaith Aguilar se separó temporalmente de sus funciones en la selección.
En su cuenta las atletas expresaron temor a represalias y preocupación por su futuro deportivo, al tiempo que afirmaron que su denuncia busca visibilizar prácticas de maltrato que, aseguran, se repiten desde años anteriores y que han afectado a generaciones previas de alumnas.
La entrenadora negó los señalamientos y ha manifestado que su método de trabajo busca el alto rendimiento y que está dispuesta a colaborar con las investigaciones. Autoridades deportivas y la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) han sido señaladas por las gimnastas como interlocutores ante quienes han buscado respaldo institucional.
El caso ha generado una revisión interna del proceso de preparación del conjunto nacional y abre un debate sobre protocolos de protección, salud mental y mecanismos para atender denuncias dentro del deporte de alto rendimiento.

