El 28 de mayo de 2026, una granja de camarón en la sindicatura de Eldorado, Sinaloa, suspendió sus operaciones tras años de pérdidas y bajos rendimientos, dejando estanques secos y a productores sin ingreso.
El acuacultor Rosendo Aispuro —quien trabajó 26 hectáreas en la zona— relata que hace tres años dejó de cultivar: en los mejores ciclos cosechaba hasta 40 toneladas, pero la combinación de costos crecientes, enfermedades y precios bajos volvió insostenible la actividad.
Productores señalan que las enfermedades y la entrada masiva de camarón importado, entre ellos de Ecuador, contribuyeron a la depreciación de los precios; también apuntan la falta de apoyos y estímulos como un factor que aceleró el cierre de unidades productivas.
La paralización de al menos una granja en Eldorado agrava la vulnerabilidad económica de comunidades que dependen de la acuacultura y obliga a productores a buscar alternativas o a esperar políticas públicas que permitan la reactivación del sector.
Para el cierre de la nota: la recuperación del sector requerirá, según productores locales, medidas que atiendan la sanidad acuícola, precios justos y apoyo institucional sostenido.

