A finales de mayo de 2026, varias granjas de camarón en el municipio de Eldorado, Sinaloa, suspendieron operaciones por la combinación de precios a la baja, enfermedades en los estanques y falta de apoyos que hicieron inviable la siembra.
Productores locales reportan que, en los años buenos, una granja familiar podía cosechar decenas de toneladas; sin embargo, la caída sostenida del precio del crustáceo, junto con el aumento de costos y el ingreso masivo de producto importado, redujo los márgenes hasta volver la actividad insostenible para algunos establecimientos.
También indican que los problemas sanitarios —relacionados con patógenos que afectan el crecimiento y la supervivencia del camarón— han provocado pérdidas de producción y aumentado los riesgos económicos. Por esa razón varios acuacultores decidieron interrumpir siembras y guardar la producción para evitar vender por debajo del costo.
Organizaciones del sector y reportes regionales coinciden en que el problema es estructural: contrabando y importaciones baratas presionan los precios, mientras que los costos de insumos y el acceso al crédito limitan la capacidad de respuesta de las granjas locales.
El cierre temporal de operaciones afectará a las comunidades que dependen de la acuacultura en Eldorado, donde la actividad genera empleo y renta para familias enteras. Productores esperan medidas de apoyo y controles más estrictos sobre el ingreso de producto extranjero para recuperar la viabilidad del sector.

