El 28 de mayo de 2026 varios medios informaron sobre un supuesto acuerdo entre Guatemala y Estados Unidos para realizar ataques conjuntos contra organizaciones del narcotráfico dentro del territorio guatemalteco.
Ante la publicación, el gobierno de Guatemala emitió un comunicado y el presidente Bernardo Arévalo negó la existencia de un acuerdo que autorice operaciones militares extranjeras en el país, y subrayó que sólo el Congreso puede autorizar la presencia de fuerzas militares extranjeras en territorio nacional.
La Presidencia explicó que la solicitud remitida a Estados Unidos se refiere a cooperación en materia de capacitación, equipo, intercambio de inteligencia y apoyo técnico para operaciones lideradas por las fuerzas guatemaltecas, y no a la autorización de despliegue o ataques de tropas foráneas.
El caso generó reacciones en medios internacionales y alcances diplomáticos, mientras las autoridades guatemaltecas insistieron en la necesidad de aclarar que cualquier operación militar en el país requeriría un trámite legal y político ante el Congreso.

