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Guillermo del Toro cumple 62 años: catsup y muñecos marcaron sus primeros cortometrajes

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Guillermo del Toro cumple 62 años este viernes 9 de octubre de 2026. El director, guionista y productor mexicano nació en Guadalajara, Jalisco, y comenzó a acercarse al cine desde niño, cuando convirtió una cámara familiar, algunos muñecos y catsup en herramientas para realizar sus primeros cortometrajes de terror.

Su interés por las atmósferas oscuras surgió desde sus primeras experiencias frente a la pantalla grande. Entre las películas que lo marcaron se encuentra Cumbres borrascosas, de 1939, cuyo espíritu gótico descubrió durante una visita al cine con su madre en Guadalajara.

El cine como juego y experimento

Después de esa experiencia, la familia de Del Toro adquirió un proyector Super 8. Las películas se veían en versiones breves y comprimidas, una característica que alimentó su curiosidad por contar historias con recursos limitados.

Más tarde tomó la cámara de su padre y comenzó a filmar sus propias escenas. Sus muñecos, entre ellos figuras de El planeta de los simios y monstruos inspirados en producciones de Universal Studios, se convirtieron en los protagonistas de batallas y relatos fantásticos.

La catsup funcionaba como sangre en aquellas producciones caseras. El propio cineasta ha descrito esos primeros trabajos como historias violentas, hechas con mucha imaginación y pocos recursos.

La etapa de los cortometrajes

Durante la década de 1980, mientras estudiaba en el Centro de Investigación y Estudios Cinematográficos, Del Toro continuó desarrollando sus cortometrajes. En esa etapa realizó Geometría y Matilde, dos trabajos en los que exploró el terror, lo fantástico y las imágenes inquietantes.

Su madre, Guadalupe Gómez, participó como actriz en algunos de esos proyectos. En Geometría interpretó a un personaje que enfrentaba a un zombi, mientras que Matilde presentó la historia de una mujer obsesionada con una grieta en la pared de su habitación.

Aquellos experimentos marcaron el inicio de una trayectoria que posteriormente incluiría películas como Cronos, El espinazo del diablo, El laberinto del fauno, La forma del agua y Pinocho. Con el paso de los años, los elementos que aparecieron en sus juegos de infancia —los monstruos, el maquillaje artesanal y las criaturas fantásticas— se transformaron en parte de su identidad cinematográfica.