La madrugada del lunes 11 de mayo de 2026 fueron localizados cuatro cuerpos sobre la carretera federal Chilapa–Tlapa, a la altura del crucero de Papaxtla, a unos cinco kilómetros de la cabecera municipal de Chilapa.
Organizaciones comunitarias de la región atribuyen los ataques al grupo criminal conocido como “Los Ardillos”, que en semanas recientes ha incrementado asaltos, incendios y hostigamientos contra varias comunidades de la Montaña Baja de Guerrero.
Fuentes locales y representantes comunitarios indican que la violencia ha provocado desplazamientos masivos: cifras de organizaciones señalan más de mil desplazados en la región, mientras que autoridades federales reportaron decenas de personas evacuadas y, en un comunicado de gabinete de seguridad, confirmaron 96 personas desplazadas y seis heridos.
Además de los cuerpos localizados en la vía federal, las comunidades afectadas han denunciado ataques con armas de fuego, uso de drones y quema de viviendas, lo que ha elevado la preocupación por la seguridad y el acceso a servicios básicos para los pobladores desplazados.
En entrevistas y pronunciamientos, representantes indígenas y defensores de derechos han responsabilizado tanto a los grupos armados como a la omisión o colusión de autoridades locales por la persistencia del conflicto, y han exigido acciones de protección y atención humanitaria para las familias desplazadas.
La situación en Chilapa forma parte de una escalada de violencia en la región que, según registros de organizaciones comunitarias, suma varias decenas de muertos y desaparecidos en años recientes. Autoridades estatales y federales han desplegado operativos y dicho que atienden la emergencia; las comunidades exigen mayor presencia y garantías para un retorno seguro.

