La madrugada del lunes 11 de mayo de 2026 se localizaron cuatro cuerpos abandonados sobre la carretera federal Chilapa–Tlapa, a la altura del kilómetro 81, cerca del crucero de Papaxtla, en el municipio de Chilapa de Álvarez.
La aparición de los cadáveres se da en el contexto de una escalada de violencia iniciada el 6 de mayo, cuando el grupo criminal conocido como ‘Los Ardillos’ realizó ataques armados y, según denuncias locales, empleó drones explosivos contra varias comunidades nahuas de la Montaña Baja. Como consecuencia, entre 800 y 1,300 familias han sido desplazadas de sus localidades y se han reportado incendios y cierre de carreteras.
Organizaciones indígenas y autoridades comunitarias reportan además la desaparición de integrantes de policías comunitarias en los días previos; se presume que los cuerpos hallados podrían corresponder a algunos de esos desaparecidos.
Dirigentes y colectivos sociales acusaron la omisión de los tres niveles de gobierno en la protección de las comunidades y denunciaron, de forma reiterada, la posible existencia de vínculos entre actores municipales y el grupo criminal. Las autoridades estatales y federales informaron que reforzaron la presencia de fuerzas públicas y establecieron comunicación con autoridades comunitarias para atender la crisis.
La situación en la Montaña Baja de Guerrero se inscribe en un conflicto de larga duración en la región, marcado por episodios previos de violencia, desplazamiento forzado y señalamientos de impunidad que han afectado a poblaciones indígenas durante más de una década.
Las consecuencias humanitarias incluyen la pérdida de vidas, el desplazamiento masivo de familias y la interrupción de servicios y acceso a mercados para las comunidades afectadas. Autoridades locales y organizaciones civiles han solicitado medidas cautelares y atención humanitaria urgente mientras se realizan investigaciones sobre los hechos y se busca restablecer la seguridad en la zona.

