El aula se transforma cuando Herminia Hernández Morales extiende tarjetas con puntos y rayas: en silencio, los alumnos cuentan, agrupan palitos y sustituyen grupos de cinco por una raya hasta formar veinte. La escena, repetida uno o dos lunes al mes, es parte de un taller voluntario de matemáticas mayas en la Telesecundaria 211 Pablo Neruda, en la localidad de San Felipe, municipio de San Cristóbal de las Casas.
Desde el 7 de abril de 2026, la iniciativa ha ganado atención local porque no sólo enseña operaciones, sino que busca devolver a los estudiantes una comprensión práctica del sistema numérico que permitió a las culturas mayas construir calendarios y observar el cielo. Hernández, docente jubilada que dice conocer el sistema con “bastante precisión”, explica que trabaja con materiales lúdicos y apoyos audiovisuales para facilitar el cambio entre el sistema decimal y el maya.
Las sesiones se complementan con proyecciones del llamado planetario Jaguar; una película titulada Historias del cielo maya —disponible en español, inglés, tsotsil y tseltal— sirve de punto de partida para abordar cómo los mayas midieron el tiempo y crearon calendarios de cuenta larga, de 260 y de 365 días. El uso del planetario fue impulsado por Patricia Velasco, vinculada a la Casa de la Ciencia desde 1994, quien adquirió el equipo con la intención de llevarlo de manera itinerante a escuelas.
Hernández describe el sistema maya como basado en puntos, rayas y el concepto del cero; mediante ejercicios prácticos los alumnos aprenden a sustituir cinco puntos por una raya y a interpretar el agrupamiento que conduce a veinte. Según la maestra, ese aprendizaje permite entender mejor calendarios, mediciones de tiempo y fenómenos celestes que forman parte del legado científico de la región.
Candelaria Hernández Meléndez, directora de la telesecundaria donde estudian 245 niños y niñas, respalda la propuesta y la define como “una colaboración adicional” que refuerza la identidad y el razonamiento lógico de los estudiantes. La directora señaló además que la actividad es lúdica y contribuye al disfrute y la motivación del alumnado.
Los organizadores reconocen, sin embargo, limitaciones prácticas: el proyecto del planetario y las actividades relacionadas se han visto obstaculizados por la falta de financiamiento, por lo que la participación de personal y voluntarios resulta clave para su continuidad. Hernández y el equipo esperan que el interés generado impulse apoyo institucional o comunitario que permita ampliar las sesiones.
En la comunidad escolar, el taller se percibe como una forma de recuperar un elemento histórico poco presente en los libros de texto oficiales: Hernández advierte que, pese al interés por los procesos de descolonización cultural, los números mayas no aparecen con la misma visibilidad que otros sistemas numéricos enseñados en las aulas.
La experiencia en la Telesecundaria 211 Pablo Neruda ilustra una apuesta pedagógica que combina historia, ciencia y juego para que la próxima generación reconozca en su propio pasado herramientas prácticas de conocimiento. Los impulsores esperan que ese reconocimiento cultural pueda también despertar vocaciones científicas, por ejemplo en astronomía, y que el proyecto encuentre recursos para sostenerse y replicarse en otras escuelas.

