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Hiroshima mantiene en pie la memoria de la primera bomba atómica

Hiroshima quedó marcada para siempre el 6 de agosto de 1945, cuando Estados Unidos lanzó sobre la ciudad la primera bomba atómica utilizada en una guerra. La explosión ocurrió aproximadamente a 160 metros de la entonces Sala de Promoción Industrial de la Prefectura de Hiroshima, un edificio situado junto al río Motoyasu.

La detonación destruyó gran parte de la ciudad y provocó decenas de miles de muertes inmediatas. Las consecuencias continuaron durante los meses posteriores, cuando los sobrevivientes enfrentaron quemaduras, enfermedades relacionadas con la radiación y la dificultad de reconstruir sus vidas entre los escombros.

En medio de la Hiroshima moderna permanece la estructura conocida como Cúpula de la Bomba Atómica o Genbaku Dome. El inmueble fue diseñado por el arquitecto checo Jan Letzel; su construcción comenzó en 1914 y concluyó al año siguiente como la Sala de Exhibición de Productos de la Prefectura.

Antes de la guerra, el edificio funcionó como espacio para promover productos, actividades comerciales y exposiciones. Con el tiempo cambió de nombre y, durante los años de guerra, fue utilizado por oficinas gubernamentales y organizaciones relacionadas con el control de materiales.

La bomba explotó casi directamente sobre el edificio. El calor y la onda expansiva provocaron su destrucción y un incendio, mientras que las personas que se encontraban en el interior murieron de forma instantánea. Sin embargo, parte de los muros y la estructura metálica de la cúpula permanecieron en pie debido a la dirección casi vertical de la explosión.

Después de la guerra, los restos comenzaron a ser llamados Cúpula de la Bomba Atómica por la forma de la estructura que sobrevivió en la parte superior. Aunque durante años se discutió si debía conservarse o demolerse, la ciudad optó por mantenerla como testimonio de la destrucción causada por las armas nucleares.

El Genbaku Dome fue inscrito en 1996 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Actualmente, sus ruinas recuerdan a las víctimas de Hiroshima y representan un llamado a la eliminación de las armas nucleares y a la construcción de una paz duradera.