El huracán Isaías tocó tierra cerca de Destin, Florida, durante el viernes 9 de octubre de 2026, como un sistema de categoría 2 con vientos máximos sostenidos de hasta 169 kilómetros por hora. El fenómeno golpeó la costa del Golfo de México con lluvias intensas, vientos dañinos, riesgo de inundaciones y una peligrosa marejada ciclónica.
La tormenta, considerada el primer huracán de la temporada del Atlántico, afectó principalmente el noroeste de Florida y zonas del sur de Alabama y Mississippi. Las autoridades advirtieron sobre posibles cortes de electricidad, cierres de carreteras y puentes, además de condiciones peligrosas para la población.
Movilizan a la Guardia Nacional
Florida activó aproximadamente a 5 mil soldados y elementos de la Guardia Nacional para apoyar las labores de emergencia. Los equipos fueron distribuidos en áreas consideradas de mayor impacto y quedaron preparados para realizar tareas de búsqueda y rescate, asistencia humanitaria, retiro de escombros y limpieza de rutas.
El gobernador Ron DeSantis pidió a los habitantes prepararse para interrupciones en el suministro eléctrico, escasez de gasolina y restricciones de circulación. También se dispusieron recursos de transporte, vehículos para zonas inundadas, embarcaciones y helicópteros para atender posibles emergencias.
Alertas por marejada e inundaciones
Una de las principales amenazas fue la marejada ciclónica, que podía alcanzar entre 1.8 y 2.7 metros en sectores vulnerables de la costa. Pensacola Beach y el Gulf Islands National Seashore estuvieron entre las zonas señaladas por el riesgo de inundación.
En comunidades de Florida y Alabama se reportaron árboles y líneas eléctricas derribados. Más de 365 mil clientes permanecían sin electricidad durante la noche del viernes, mientras algunos condados ordenaron evacuaciones y autoridades locales establecieron restricciones temporales para reducir la circulación durante el paso del sistema.
Isaías continuará debilitándose tierra adentro
Después de tocar tierra, Isaías comenzó a perder fuerza mientras avanzaba hacia el norte. Sin embargo, se pronosticaron lluvias intensas, inundaciones y posibles tornados en distintas zonas del sureste de Estados Unidos, con efectos que podían extenderse hacia otros estados durante el fin de semana.
Las autoridades mantuvieron los llamados a evitar desplazamientos innecesarios y a seguir las indicaciones locales mientras continuaban las labores de respuesta y evaluación de daños.
