Analistas y representantes del sector privado han señalado que la industria mexicana enfrenta niveles bajos de productividad y una alta concentración empresarial, factores que reducen los incentivos para invertir en tecnología y ampliar cadenas de valor.
Los comunicadores del sector económico han alertado que, ante un tipo de cambio estable y costos relativos, en muchos casos resulta más rentable importar que modernizar plantas y procesos; eso limita la entrada de pequeñas y medianas empresas a cadenas de exportación.
Datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que la economía mexicana se contrajo 0.8% en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre inmediato anterior, una señal que, según especialistas, pone presión adicional sobre la inversión y la productividad industrial.
Organismos privados y casas de análisis advierten que para revertir esta dinámica se requieren políticas e incentivos que impulsen inversión en infraestructura energética y de agua, mecanismos que faciliten el acceso de pymes a cadenas productivas y mayor adopción de tecnologías para elevar la productividad.
El escenario, indican los expertos, obliga a combinar acciones públicas y privadas: mejoras en infraestructura y regulación por parte del Estado, y aumentos en la inversión productiva y la competitividad desde el sector empresarial.

