Una comisión parlamentaria presentó el 13 de mayo de 2026 un informe que concluye que el Museo del Louvre relegó la seguridad a un segundo plano en años previos, lo que permitió fallas que facilitaron el robo de ocho piezas de las joyas de la Corona ocurrido el 19 de octubre de 2025.
El documento recoge auditorías y evaluaciones anteriores —entre ellas reportes de 2017 y 2019— que ya señalaban vulnerabilidades en la Galería de Apolo y otros puntos. Según el informe, fallas técnicas y de organización —como cámaras sin funcionamiento, estaciones de vigilancia insuficientes y problemas de coordinación— redujeron a apenas segundos la ventana para detener a los autores durante el asalto.
El robo, que generó un escándalo internacional y un refuerzo de las inspecciones, motivó además revisiones del modelo de seguridad y cuestionamientos sobre las prioridades presupuestales del museo en los últimos años. El informe subraya que se priorizaron proyectos “visibles y atractivos” y adquisiciones por encima de inversiones continuadas en mantenimiento y seguridad.
La presentación del informe se produjo tras audiencias con expertos, empleados y autoridades del sector cultural, y busca orientar reformas y medidas de control para evitar nuevas brechas en la protección de bienes patrimoniales.
Las autoridades del museo y responsables de seguridad han declarado que se han implementado medidas correctivas, pero el informe parlamentario advierte que muchas de las vulnerabilidades detectadas habían sido señaladas con anterioridad y no recibieron la atención necesaria.

