Un informe regional presentado en Brasilia señala que en 2025 América Latina y el Caribe vivieron episodios de calor sin precedentes, sequías persistentes, lluvias extremas y ciclones tropicales que agravaron riesgos para la población y las economías locales.
El documento advierte que las olas de calor impusieron una carga creciente a los sistemas de salud pública y que muchos países no publican de forma sistemática la mortalidad atribuible al calor; tomando un promedio para 17 países, el informe estima unas 13,000 muertes anuales relacionadas con el calor entre 2012 y 2021.
Entre los extremos registrados en 2025 figuran máximos históricos de temperatura —por ejemplo, 52.7 °C en Mexicali— además de olas de calor que superaron los 40–45 °C en amplias zonas, y episodios de lluvias e inundaciones que afectaron a decenas de miles de personas en varios países.
El informe también documenta la aceleración del retroceso glaciar en los Andes, lo que amenaza el abastecimiento hídrico de comunidades que dependen del deshielo, y subraya que la combinación de eventos extremos pone en riesgo los sistemas agroalimentarios y los medios de vida rurales.
Los autores llaman a integrar la información climática y los sistemas de alerta temprana con las políticas de salud y de gestión del agua, y a fortalecer observaciones e inversiones para reducir la mortalidad evitable y aumentar la resiliencia frente a eventos futuros.

