El 26 de abril de 2026, autoridades federales, estatales y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) colocaron cinco arcos detectores de metales en los accesos a la zona arqueológica de Teotihuacán, uno en cada puerta, como parte de un operativo de seguridad destinado a impedir el ingreso de armas y otros objetos peligrosos.
Los arcos, de aproximadamente 70 centímetros de ancho por 1.80 metros de alto, están equipados con sensores laterales y un cronometraje digital; si el aparato se activa, el personal realiza una segunda revisión con detectores portátiles (paletas) y la inspección habitual de mochilas y pertenencias.
La medida se implementó tras el tiroteo ocurrido el 20 de abril de 2026 en la Pirámide de la Luna, que provocó la muerte de una turista de nacionalidad canadiense y dejó a varias personas lesionadas. Las autoridades han mantenido presencia de la Guardia Nacional y Policías Auxiliares en los accesos mientras evalúan medidas adicionales para reforzar la seguridad.
Turistas consultados en el sitio expresaron reacciones mixtas: algunos afirmaron sentirse más seguros con los detectores, mientras otros pidieron revisiones más rigurosas o mayor tecnología para evitar la entrada de objetos peligrosos.
El operativo se mantendrá de forma permanente mientras las autoridades continúan con las investigaciones y revisan protocolos para protección del patrimonio y la seguridad de visitantes y trabajadores del sitio.

