Autoridades instalaron este domingo cinco arcos detectores de metales en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, uno en cada acceso, como una medida destinada a impedir el ingreso de armas de fuego y objetos cortantes tras el ataque registrado el 20 de abril de 2026.
Los dispositivos, de aproximadamente 70 centímetros de ancho por 180 de alto según el reporte inicial, cuentan con sensores laterales y cronometraje digital; al activarse, el visitante es sometido a una revisión secundaria con paletas detectoras para determinar la ubicación del objeto metálico.
La operación de seguridad en el sitio se mantiene reforzada: además de los arcos, hay mayor presencia de custodios del INAH, elementos de la Guardia Nacional y policías auxiliares para supervisar los accesos y el interior de la zona arqueológica.
Las autoridades anunciaron que la instalación de estos detectores forma parte de un paquete de medidas temporales y de coordinación entre dependencias para reducir riesgos y brindar mayor protección a visitantes y trabajadores del sitio.
El reforzamiento de filtros de seguridad en Teotihuacán llega después del tiroteo del 20 de abril de 2026 en la Pirámide de la Luna; en ese hecho una turista perdió la vida y varias personas resultaron heridas, lo que motivó la revisión de protocolos de prevención en zonas arqueológicas del país.

