La inversión directa originada en China hacia América Latina y el Caribe totalizó más de 8,600 millones de dólares en 2025, lo que representa una disminución de aproximadamente 12% frente a 2024. Ese flujo, además, habría generado más de 36,000 empleos en la región durante 2025.
El panorama 2020–2025 muestra una diversificación notable: por monto, Brasil concentró 30.24% de la IED china en ALC, seguida por Argentina (17.42%), México (17.41%) y Perú (16.11%). Sin embargo, por número de transacciones en 2020–2025 México fue el principal destino, con 98 operaciones registradas.
Sectorialmente, la participación de las materias primas se redujo respecto a períodos anteriores, aunque aún representó una parte importante del total: en 2020–2025 las actividades manufactureras y orientadas al mercado interno —incluyendo autopartes y automotriz— ganaron relevancia, concentrando alrededor de 13.21% de la salida de IED china hacia la región.
Otra característica clave es la propiedad de las empresas chinas que invierten en ALC: entre 2000 y 2025, 68.59% de las transacciones provinieron de empresas de propiedad pública, aunque esa proporción descendió a 55.74% en el subperiodo 2020–2025, lo que indica una presencia creciente de firmas privadas chinas.
Las cifras evidencian un proceso de aprendizaje por parte de las empresas chinas: durante 2020–2025, más de la mitad de las inversiones (53.26%) fueron «nuevas» entradas de capital (proyectos greenfield) en lugar de adquisiciones.
Para México, la dinámica implica riesgos y oportunidades: el país fue el principal receptor por número de operaciones en 2020–2025, y la diversificación sectorial abre espacio para atraer inversiones en manufactura y cadenas de proveeduría. A la vez, la competencia por monto muestra que Brasil y Argentina concentraron mayores montos en ese periodo.
En conjunto, los datos ponen de manifiesto que, si bien la presencia china en la región es relevante y creciente en ciertas áreas, su participación relativa en la IED de ALC sigue siendo modesta frente a otras fuentes globales durante 2000–2025.

