Irán acusó al gobierno de Estados Unidos de sabotear las negociaciones para poner fin a la guerra, y advirtió que cualquier reanudación de las hostilidades sería respondida con fuerza, en lo que describieron como una reacción “aplastante”.
Las declaraciones oficiales, hechas por representantes de Teherán en días recientes, atribuyen a Washington “contradicciones” y “exigencias excesivas” que, según Irán, complican el avance diplomático. El presidente del Parlamento iraní y otros altos cargos señalaron que una nueva agresión militar tendría consecuencias severas para Estados Unidos y sus aliados.
Desde la parte estadounidense, miembros del gobierno indicaron que existen contactos y posibilidades de progreso en las negociaciones. Un alto funcionario dijo que podría haber anuncios “en las próximas horas o días” sobre avances en un acuerdo, aunque no ofreció detalles concretos.
Analistas y fuentes diplomáticas consultadas por distintos medios señalan que Pakistán y otros países han actuado como mediadores y facilitadores en el intercambio de propuestas entre Teherán y Washington, y que las diferencias permanecen en temas clave como garantías de no agresión, el levantamiento de sanciones y la seguridad en el estrecho de Ormuz.
La tensión regional persiste: en los últimos meses se han producido incidentes militares y un amplio despliegue naval en el Golfo Pérsico que han elevado la preocupación internacional por una posible escalada. Las partes han reiterado la disponibilidad para dialogar, pero mantienen posiciones que dificultan un acuerdo inmediato.
Esta nota se actualizó con información corroborada por agencias internacionales y medios que han cubierto las comunicaciones oficiales de Irán y declaraciones de funcionarios estadounidenses sobre el estado de las negociaciones.

