Irán calificó este jueves 20 de agosto de 2026 como “terrorismo económico” y “crímenes contra la humanidad” las nuevas sanciones anunciadas por Estados Unidos para aumentar la presión sobre Teherán, mientras el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que el aislamiento económico puede llevar al colapso del gobierno iraní.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán sostuvo que las sanciones afectan los derechos humanos fundamentales de la población y afirmó que sus responsables deberían ser juzgados por lo que describió como crímenes graves.
Washington anuncia una mayor presión económica
Bessent declaró que las sanciones y el aislamiento económico forman parte de una estrategia coordinada contra Irán. Según el funcionario, la medida busca ejercer una presión sin precedentes sobre el país y reducir los recursos disponibles para su gobierno.
El secretario del Tesoro también advirtió que Estados Unidos podría presionar a países y empresas que mantengan relaciones comerciales con Irán. En particular, señaló que los aliados de Washington deberán definir su posición frente al plan estadounidense, aunque indicó que algunas conversaciones se mantendrían de manera privada.
La estrategia contempla priorizar las herramientas económicas en lugar de reactivar, por ahora, operaciones militares de gran escala contra Irán. Bessent indicó que la aplicación de una presión económica máxima hace menos probable una nueva ofensiva militar amplia, aunque dejó abierta esa posibilidad.
Irán rechaza las acusaciones y el impacto de las sanciones
La cancillería iraní rechazó la política estadounidense y sostuvo que las sanciones perjudican directamente a la población. El gobierno de Teherán considera que las medidas representan una forma de coerción económica y una amenaza para la soberanía de los países que mantienen vínculos con Irán.
El endurecimiento de las sanciones ocurre en un contexto de creciente tensión entre ambos gobiernos. Por ahora, Washington prevé ampliar el aislamiento financiero y comercial, mientras Teherán mantiene su condena y advierte sobre las consecuencias humanitarias de estas medidas.
