Irán condicionó este sábado 8 de agosto de 2026 la reapertura del estrecho de Ormuz a que Estados Unidos acepte sus exigencias y compense, según Teherán, las presuntas violaciones de un memorando de entendimiento firmado en junio. Al mismo tiempo, la República Islámica y Omán avanzan en las negociaciones para establecer una nueva ruta de navegación comercial en el estratégico paso marítimo.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, señaló que la reapertura del estrecho está sujeta a condiciones distintas de las conversaciones bilaterales con Omán. Entre ellas mencionó la compensación por las supuestas violaciones del memorando y el fin de la intervención estadounidense en las negociaciones regionales.
Araqchí aseguró que Teherán y Mascate están muy cerca de alcanzar un acuerdo sobre el mecanismo jurídico, la gestión del paso marítimo y las rutas que utilizarán los buques. Sin embargo, advirtió que el proceso enfrenta dificultades técnicas y legales.
Como parte de las conversaciones, ambos países analizan primero una ruta provisional que pueda servir como base para definir posteriormente un esquema permanente. La propuesta contempla que el tránsito comercial se realice parcialmente por aguas territoriales iraníes y omaníes, bajo un nuevo sistema de coordinación.
Irán sostiene que el sistema de separación del tráfico marítimo utilizado anteriormente ya no es aceptable. La postura de Teherán también ha sido reforzada por la Guardia Revolucionaria, cuyo portavoz afirmó que la reapertura dependerá de que Washington acepte plenamente las condiciones iraníes y deje de interferir en el diálogo con Omán.
En las últimas semanas, las autoridades iraníes han acusado a Estados Unidos de incumplir el memorando de junio por los ataques de julio contra territorio iraní y por el restablecimiento de restricciones navales sobre puertos y embarcaciones del país. Washington, por su parte, ha expresado su interés en recuperar la libertad de navegación comercial sin que ninguna nación controle las rutas o cobre por el tránsito.
El posible entendimiento entre Irán y Omán no implica por sí mismo una reapertura general del estrecho. La operación del paso marítimo, clave para el comercio energético internacional, continúa vinculada a las condiciones de seguridad y a las negociaciones políticas entre Teherán, Mascate y Washington.
