Ricardo Yáñez comparte en este texto una reflexión lírica sobre la duda, el acto de cantar y la construcción del yo. El poema avanza entre estrofas que alternan resignación y esperanza, con imágenes que remiten a la revelación personal y al esfuerzo por mantener la voz propia.
Fragmento destacado: “Hoy la duda se hace a un lado. Creo que al fin me conocí.”
El tono del poema oscila entre la confesión y la celebración; el hablante reconoce la presencia de la incertidumbre pero termina reclamando una claridad recién alcanzada. La pieza cierra con un adiós que sugiere una transformación: el paso de quien ha sido a quien desea ser.
La publicación forma parte de la serie de textos bajo el título “Isocronías”, en los que el autor explora con frecuencia la relación entre poesía, música y memoria. Quienes busquen el texto completo pueden consultarlo en su edición del 29 de abril de 2026.

