El ejército de Israel reconoció haber dañado parte de la infraestructura de un convento católico en Yaroun, en el sur del Líbano, como resultado de operaciones destinadas a destruir lo que calificó de infraestructura de Hezbolá.
Representantes de la comunidad y autoridades religiosas denunciaron que el convento y la escuela anexa fueron demolidos con maquinaria pesada mientras la zona estaba evacuada; por su parte, las fuerzas armadas indicaron que se dañó una edificación que “no mostraba señales externas” de ser un lugar religioso y que se detuvo cualquier daño adicional una vez que se identificaron rasgos distintivos.
El incidente se enmarca en una ofensiva en áreas fronterizas donde se han registrado bombardeos, incursiones y demoliciones, y que ha causado múltiples víctimas civiles en varias localidades del sur libanés.
Organizaciones religiosas y grupos locales condenaron la intervención y pidieron protección para bienes civiles y lugares de culto; autoridades militares defendieron las acciones como parte de operaciones contra objetivos vinculados a la milicia y rechazaron la intención de atacar edificios religiosos.
La situación mantiene tensión en la región fronteriza, con desplazamientos de población y llamados internacionales para garantizar la seguridad de instalaciones civiles y religiosas.

