El 20 de mayo de 2026 las fuerzas israelíes interceptaron varias embarcaciones de la flotilla humanitaria Global Sumud que navegaban con la intención de entregar ayuda a la Franja de Gaza. El gobierno israelí informó que 430 activistas fueron transferidos a embarcaciones israelíes y llevados hacia puertos del país.
Una transmisión en vivo difundida por la misión mostró a soldados armados abordando los barcos mientras activistas con chalecos salvavidas mantenían las manos en alto. Los organizadores de la flotilla denunciaron que los detenidos fueron trasladados por la fuerza, expresaron su preocupación por el paradero de las personas y alertaron sobre posibles malos tratos durante la detención.
Altos funcionarios israelíes defendieron la operación como una aplicación del bloqueo naval a Gaza, mientras que varios gobiernos y organizaciones internacionales criticaron el uso de la fuerza y solicitaron garantías consulares y legales para los detenidos. En algunas grabaciones públicas, un miembro del gobierno israelí aparece junto a activistas retenidos, gesto que generó condenas y protestas diplomáticas.
Organizaciones legales que representan a la flotilla informaron que el proceso de liberación y deportación de los activistas había comenzado y que algunas personas ya estaban en camino a ser devueltas a sus países. Al mismo tiempo, las autoridades y grupos pro‑flotilla mantienen versiones contrapuestas sobre las circunstancias exactas de la intervención y el estado de salud y seguridad de los detenidos.
La flotilla Global Sumud había reunido a decenas de embarcaciones de distintos países para desafiar el bloqueo y llevar suministros a la población civil en Gaza. Las sucesivas interceptaciones y las acusaciones de malos tratos reavivan el debate internacional sobre la legalidad y las consecuencias humanitarias del bloqueo naval.

