Janet Eilber, directora artística de la Martha Graham Dance Company, recordó la exigencia creativa, la sensibilidad escénica y la búsqueda de precisión que caracterizaron el trabajo de Martha Graham, figura fundamental de la danza moderna estadounidense. La conversación se dio en el marco del regreso de la compañía a México, programado para el 20 de octubre de 2026 en el Palacio de Bellas Artes.
Eilber, quien fue bailarina de la agrupación y trabajó directamente con Graham, explicó que la coreógrafa colocaba la expresión y la conexión emocional con el público en el centro de cada interpretación. Su método exigía concentración absoluta y una manera específica de construir cada gesto y cada personaje.
Siempre buscaba la emoción y el gesto preciso, recordó Eilber al describir la forma en que Graham guiaba a sus intérpretes.
Entre los papeles que Eilber interpretó se encuentra Yocasta, personaje de la tragedia de Edipo que Graham abordó desde una perspectiva profundamente ligada a la memoria y la experiencia de las mujeres. La coreógrafa también llevó a escena figuras como Medea y Clitemnestra, con una aproximación que convirtió los conflictos clásicos en experiencias de gran intensidad humana.
Un proceso creativo basado en la exploración
Debido a la artritis, Graham no siempre podía mostrar físicamente los movimientos que imaginaba. En esos casos pedía a los bailarines improvisar mientras ella explicaba las escenas, compartía referencias de arte y poesía, y utilizaba la música para conducirlos hacia el universo de cada obra.
Eilber describió a Graham como una creadora capaz de ser maternal y rigurosa al mismo tiempo. Su mirada sobre el cuerpo, afirmó, le permitía reconocer la personalidad y la disposición de un bailarín a partir de la forma en que se paraba y se movía.
La compañía enfrentó una prolongada disputa legal
La directora artística también habló de la etapa de incertidumbre que atravesó la agrupación después de la muerte de Graham. La compañía redujo sus presentaciones y enfrentó dificultades administrativas, mientras surgían dudas sobre la continuidad de su repertorio y de su identidad institucional.
De acuerdo con el testimonio de Eilber, la organización sostuvo una disputa legal de más de diez años con Ron Portas, quien reclamaba derechos sobre la compañía. El proceso provocó la suspensión de actividades durante más de dos años, hasta que una resolución judicial reconoció a la organización los derechos sobre el nombre de Martha Graham y su repertorio.
Después de ese periodo, Eilber asumió la dirección artística y participó en la reconstrucción de la relación con donadores, presentadores y nuevos públicos. Su trabajo, explicó, consiste en preservar el legado de Graham sin convertirlo en una pieza intocable, sino en mantener abierta su capacidad de innovar.
El regreso de Martha Graham a México
La Martha Graham Dance Company regresará a México después de 45 años de ausencia para presentar el programa Martha Graham 100 años: la danza que transformó el siglo XX. La función tendrá lugar el 20 de octubre de 2026 en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, con obras como Dark Meadow Suite, Lamentation, We the People y Chronicle.
La visita también contempla actividades vinculadas con la formación y la reflexión sobre la danza, entre ellas talleres, pláticas y un conversatorio a cargo de Janet Eilber. El programa busca relacionar el repertorio histórico de Graham con preocupaciones contemporáneas como la guerra, la opresión y los conflictos sociales.
Para Eilber, la vigencia de Martha Graham no depende únicamente de repetir sus coreografías. Su legado también está en la disposición a asumir riesgos, explorar temas desconocidos y encontrar nuevas formas de diálogo entre la tradición y la creación actual.
