Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro y del comité organizador de la 34 Feria Internacional del Libro de La Habana, resaltó el papel de la lectura y la producción editorial en Cuba durante una entrevista realizada en el marco del encuentro, que se desarrolla del 10 al 16 de agosto de 2026 en la capital de la isla.
El funcionario explicó que la industria editorial cubana enfrenta restricciones comerciales, económicas, financieras y energéticas, pero mantiene sus actividades mediante el trabajo de editoriales, autores, traductores, diseñadores e instituciones culturales. La feria está dedicada al centenario del natalicio de Fidel Castro y tiene a la Federación de Rusia como país invitado de honor.
Rodríguez sostuvo que el libro permite a la población acceder a información, conocer su historia y fortalecer su criterio propio. También vinculó el desarrollo de la lectura en Cuba con la campaña de alfabetización impulsada después del triunfo de la Revolución de 1959, cuando, según explicó, el país tenía más de dos millones de personas analfabetas.
Una feria que busca llegar a todo el país
Aunque la edición habanera concluirá el 16 de agosto, las actividades continuarán en distintas regiones de Cuba hasta el 6 de septiembre. La programación se apoya en ministerios, institutos, consejos y entidades del sistema editorial cubano para facilitar el encuentro entre lectores, autores y libros.
La edición también rinde homenaje a las escritoras Marilyn Bobes y José Bell Lara. De acuerdo con la información difundida por los organizadores, la feria fue reprogramada para agosto y se realiza en la Estación Cultural de Línea y 18, mientras se mantienen subsedes en otros espacios culturales de La Habana.
El presidente del Instituto Cubano del Libro destacó además la importancia del Sistema de Ediciones Territoriales, creado para que autores de cualquier provincia pudieran presentar sus obras para evaluación y publicación. Actualmente, el Sistema Editorial Cubano cuenta con 194 editoriales, según los datos expuestos durante la entrevista.
La feria representa así una de las principales plataformas de promoción de la literatura cubana y una estrategia para mantener la circulación de libros y actividades culturales en las provincias, pese a las dificultades que enfrenta el sector.
