Julio César Chávez recordó los momentos más difíciles de su vida durante la promoción de la docuserie “Chávez vs Chávez”, estrenada en ViX en septiembre de 2026. El excampeón mundial habló sobre su carrera, sus problemas con el alcohol y las drogas, y la soledad que experimentó después de alcanzar el éxito.
“Cuando sentí que lo tenía todo, me empecé a sentir solo”, expresó el exboxeador al referirse a una etapa en la que tenía aviones privados, yates y reconocimiento internacional, pero terminó refugiándose en el consumo de sustancias.
Una historia marcada por el éxito y la recuperación
Chávez fue campeón mundial en las divisiones superpluma, ligero y superligero, además de registrar más de 80 victorias por nocaut durante su trayectoria profesional. Después de llegar a la cima del boxeo, enfrentó problemas de adicción al alcohol y las drogas.
El expugilista afirmó que suma 18 años sin consumir alcohol ni drogas. Para él, la recuperación representa una de las peleas más importantes de su vida y una oportunidad para compartir un mensaje de esperanza con quienes atraviesan situaciones similares.
La experiencia de realizar la docuserie
Chávez explicó que tardó entre tres y cuatro años en aceptar participar en el proyecto, debido a que no quería exponer pasajes dolorosos de su historia. Sin embargo, su esposa lo animó a contar su versión ante los comentarios y versiones que circulaban sobre su vida.
El exboxeador también relató que algunas escenas le resultaron especialmente difíciles. Entre ellas estuvo ver imágenes de su madre en una etapa de salud favorable y compararlas con su situación actual, lo que le provocó una fuerte reacción emocional.
La serie presenta el contraste entre el deportista admirado por millones y la persona que enfrentó decisiones, excesos y consecuencias fuera del ring. Chávez resumió esa dualidad como una lucha entre “el Chávez bueno” y “el Chávez malo”, con el primero como vencedor.
El excampeón considera que la producción también puede servir como una reflexión para las nuevas generaciones. Su mensaje central es que el éxito deportivo y el consumo de sustancias no deben mezclarse, y que siempre existe la posibilidad de buscar ayuda y cambiar de rumbo.
