El cantante Jungkook, de BTS, expresó en Instagram su molestia y advirtió que expondría a seguidores invasivos luego de que un grupo de fanáticos se concentrara cerca de su residencia tras un encuentro público el 1 de junio de 2026.
Según lo compartido en sus historias, Jungkook había invitado a sus seguidores a una dinámica durante una sesión de preguntas y luego salió a correr por la zona del río Han; varios fans lograron verlo y tomarse fotos, pero la difusión de detalles sobre su recorrido generó que personas identificadas por la prensa y comunidades de fans como “sasaengs” se reunieran en las inmediaciones de su domicilio.
En una publicación posterior el artista escribió que no había autorizado a nadie a esperar cerca de su casa y advirtió: “No les dije que me esperaran cerca de mi casa. En serio voy a exponerlos”. También compartió un video en el que lanza golpes al aire, gesto que fue interpretado como una muestra de frustración ante la situación.
El episodio reaviva la discusión sobre los límites entre artistas y seguidores y la seguridad personal de celebridades que mantienen contacto directo con su base de fans. No es la primera vez que Jungkook enfrenta situaciones de este tipo: en 2025 se reportaron al menos dos intentos de ingreso no autorizado alrededor de su vivienda que derivaron en detenciones, según relatos previos de medios y reportes de fans.
La reacción de Jungkook fue ampliamente comentada en redes sociales, donde seguidores y cuentas dedicadas al grupo debatieron sobre la responsabilidad de los fans y la necesidad de respetar la privacidad. Por su parte, no se ha difundido hasta ahora una declaración oficial de su agencia sobre el incidente.
El caso destaca la tensión entre la cercanía que muchos idols de K‑pop intentan mantener con sus audiencias y los riesgos que conlleva cuando algunos seguidores cruzan la línea de la privacidad y la seguridad.

