La actuación no ocurre únicamente sobre un escenario: también puede aparecer en los gestos y las rutinas con que las personas construyen sus relaciones. Esa idea atraviesa “Audición”, la novela de Katie Kitamura, y la conversación que la escritora sostuvo sobre el libro y sus temas.
La historia sigue a una actriz de teatro de mediana edad que vive en Nueva York. Durante los ensayos de una obra, conoce a un joven aspirante a dramaturgo que altera la vida de la protagonista, una mujer casada cuyo nombre no se revela.
Los rituales como parte de la vida familiar
Kitamura plantea que ciertas acciones repetidas pueden dar forma a la identidad y a los vínculos. En la novela, el desayuno cotidiano de una pareja funciona como un ritual cuyo sentido cambia a medida que avanza la historia: puede reforzar la relación, pero también dejar ver sus tensiones.
La autora vincula esa repetición con la actuación. Para ella, representar un papel no necesariamente significa falsedad: los gestos y las palabras compartidas también ayudan a entender cómo funcionan las relaciones y qué lugar ocupan las personas dentro de ellas.
Una historia con más de una lectura
La novela está organizada en dos partes que abren distintas posibilidades de interpretación. Kitamura ha comparado esa estructura con la imagen ambigua del pato-conejo: dos perspectivas que pueden coexistir, en lugar de obligar al lector a elegir una como la única verdadera.
La extrañeza dentro de la familia es otro de los temas centrales. La autora observa que padres e hijos cambian con el tiempo, y que esas transformaciones pueden hacer que personas muy cercanas lleguen a percibirse como desconocidas.
“Audición” fue finalista del Premio Booker 2025. En la novela, la actuación y las relaciones familiares se entrelazan para preguntar cómo cambian los papeles que cada persona desempeña y cuánto puede saberse de quienes creemos conocer.
