La ChiquitiBum, un grito que muchas generaciones asocian al Mundial de México 1986, ha regresado al centro de la conversación pública a raíz de una campaña publicitaria que reinterpreta la porra para el contexto actual.
La porra ganó visibilidad masiva en 1986 después de aparecer en un comercial de Carta Blanca protagonizado por la joven Mar Castro; desde entonces se convirtió en un elemento recurrente de celebraciones deportivas y reuniones sociales en México.
En los últimos meses varias marcas y medios han recuperado la ChiquitiBum como pieza de nostalgia: la nueva versión mantiene la cadencia original —el característico “a la bim bom ba”— pero incorpora arreglos musicales y estética pensada para audiencias más jóvenes.
Más allá de la campaña, el reclamo demuestra cómo elementos de la cultura popular pueden perdurar en la memoria colectiva y ser reutilizados por el marketing. La cercanía del Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá ha incentivado a marcas y creadores a rescatar símbolos del pasado para conectar con distintas audiencias.
La ChiquitiBum sigue apareciendo en encuentros familiares, reuniones y tifos; su vigencia se explica tanto por la simplicidad de la porra como por la asociación emotiva que muchas personas mantienen con la Copa de 1986.
Detalle: esta pieza no presenta juicios ni información inédita; se trata de una relectura del fenómeno cultural y su reaparición en campañas publicitarias actuales.

