Un análisis confidencial de inteligencia estadounidense entregado a responsables políticos concluye que Irán podría soportar el bloqueo naval impuesto en el Estrecho de Ormuz durante al menos 90 a 120 días antes de afrontar penurias económicas más graves.
El documento indica que, pese a semanas de ataques y a las medidas que buscan asfixiar sus exportaciones, Irán conserva gran parte de su capacidad militar y logística —incluyendo un porcentaje importante de lanzadores móviles y misiles— y dispone de reservas de crudo almacenadas que le permiten demorar el impacto económico.
La evaluación contradice declaraciones oficiales que describen un colapso inminente y plantea dudas sobre los plazos que la administración estadounidense ha planteado públicamente para forzar una solución en el conflicto.
Analistas advierten que, aunque la presión naval puede debilitar la economía iraní con el tiempo, el efecto sobre la capacidad del régimen para negociar o sostener operaciones militares dependerá de variables como el acceso a almacenamiento, la capacidad de exportación mediante rutas alternativas, y el impacto político interno.
La cifra de “tres o cuatro meses” (90–120 días) sitúa la ventana temporal en la que el bloqueo podría generar consecuencias económicas severas, pero no asegura un desenlace político inmediato. Lo que ocurra después dependerá tanto de la evolución de las operaciones militares como de la diplomacia internacional en las próximas semanas.

