Las lluvias torrenciales que azotaron la Franja de Gaza el sábado 7 de noviembre inundaron unas 70 mil tiendas de personas desplazadas y dejaron a numerosas familias sin un refugio seco. El temporal también provocó el colapso de decenas de paredes y techos.
En campamentos del norte y el centro del enclave, así como en Ciudad de Gaza, familias intentaron retirar el agua embarrada de sus tiendas y pertenencias. Cientos de familias abandonaron los asentamientos afectados.
El impacto de las lluvias se suma a la falta de refugios seguros para la población desplazada. Una evaluación humanitaria de septiembre estimó que más de 950 mil personas vivían en sitios con riesgo medio o alto de inundación; más de 400 mil estaban en lugares clasificados como de alto riesgo.
Las inundaciones afectaron a familias que viven en tiendas y refugios improvisados, expuestos a las condiciones del invierno. El temporal volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de esos asentamientos ante las lluvias.
