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Lomas de Becerra: de magueyes y minas de arena a una colonia obrera en Álvaro Obregón

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Lomas de Becerra, en la alcaldía Álvaro Obregón, conserva la memoria de una transformación urbana marcada por los cerros, los caminos de tierra, las huertas y las antiguas minas de arena. La colonia pasó de ser un entorno rural y poco urbanizado a una zona densamente habitada de la Ciudad de México.

Entre 1942 y 1943, el arquitecto y urbanista suizo Hannes Meyer desarrolló, por encargo de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, un proyecto para establecer una colonia obrera modelo en la zona. La propuesta buscaba atender a trabajadores de empresas ya instaladas en el área y a futuros empleados de la industria militar prevista para ese sector.

Un proyecto de vivienda con servicios integrados

El plan de Meyer no contemplaba únicamente casas. Incluía escuelas, áreas deportivas, comercios, espacios cívicos y huertas, con la intención de que las familias pudieran resolver buena parte de sus necesidades sin alejarse de su entorno laboral y comunitario.

La propuesta es considerada un antecedente de conceptos como el multifamiliar y la unidad habitacional. También incorporaba espacios para que las familias procedentes del campo conservaran algunas prácticas agrícolas mediante amplias áreas de cultivo.

Aunque el proyecto representaba una propuesta pionera de planeación urbana y vivienda colectiva, no llegó a concretarse como fue concebido. Después de la salida de Meyer de la dependencia federal, la iniciativa quedó principalmente en planos y documentos de planeación.

Los primeros años de la colonia

María del Rocío Aranda Villanueva, vecina con seis décadas de residencia en Lomas de Becerra, recuerda que llegó cuando tenía tres años, en una época en la que las calles todavía no estaban pavimentadas y muchas viviendas eran precarias, con techos y paredes de lámina.

Durante esos primeros años, las casas no contaban con suministro de agua potable. Los habitantes acudían a las llaves instaladas en la calle y utilizaban mangueras para llevar el agua hasta sus domicilios. En contraste, las vialidades ya disponían de alumbrado.

La memoria vecinal también ubica la amplitud de la colonia entre la avenida Antigua y las zonas de La Venta y Chicago. De acuerdo con versiones de pobladores, en 1953 la zona quedó marcada por el choque de dos tranvías de la ruta Tacubaya-La Venta, accidente que habría dejado cerca de 63 personas muertas.

Una historia urbana que permanece

La historia de Lomas de Becerra reúne un proyecto de vivienda obrera que anticipó formas posteriores de urbanización, así como el proceso cotidiano mediante el cual sus habitantes construyeron la colonia con calles, viviendas y servicios básicos.

Hoy, entre sus pendientes, escalinatas y calles, sobreviven referencias a un paisaje que alguna vez estuvo compuesto por magueyes, huertas, cerros y minas de arena. Esa memoria permite observar cómo una propuesta de planeación y el esfuerzo de varias generaciones dieron forma a uno de los barrios del poniente de la capital.