En el centro de la obra aparece Evangelina, madre que emprende un viaje emocional tras la trágica muerte de su hijo; ese impulso personal sirve de hilo conductor para una pieza que combina elementos de ópera, teatro y cine de acción.
La propuesta, estrenada en salas como el Teatre Lliure y presentada en Madrid en los Teatros del Canal, reúne a cantantes líricos, actores y especialistas de escenas de riesgo bajo la dirección escénica y el libreto de Nao Albet y Marcel Borràs, con música del compositor Fernando Velázquez.
El montaje explora, con ironía y momentos de violencia controlada, el mito del héroe y la construcción de la masculinidad, contraponiendo la tradición épica representada por poetas clásicos con la figura de los dobles o especialistas de cine, quienes materializan la acción física que otros protagonizan.
Musicalmente, la partitura recorre referencias históricas de la ópera y pasajes de gran carga cinematográfica; la crítica ha destacado la solidez técnica de la orquestación junto a un libreto que a veces se percibe como confuso o intencionalmente caótico.
La pieza ha generado opiniones encontradas: mientras algunos críticos subrayan su energía, espectáculo y capacidad para renovar el género, otros señalan problemas de cohesión dramática. En cualquier caso, la puesta en escena ha logrado atraer a público joven y abrir preguntas sobre la representación de la violencia y el heroísmo en la cultura contemporánea.
La coproducción entre teatros importantes de España ha permitido un montaje ambicioso en escala y recursos, que combina humor, crítica social y platea sonora para ofrecer una experiencia que busca pasar del entretenimiento a la reflexión.

