Más de 12,000 personas refugiadas con permiso de residencia en México fueron incorporadas al sistema financiero mediante la apertura de cuentas bancarias, lo que les permitió recibir depósitos de nómina y acceder al empleo formal.
La iniciativa se basó en un esquema de apertura digital de cuentas con un expediente simplificado que puede completarse en minutos, y que incluye opciones para operar con tarjetas digitales y, posteriormente, obtener una tarjeta física sin necesidad de acudir a una sucursal.
Como parte del programa, empresas que contratan a personas refugiadas facilitaron la apertura de cuentas durante el proceso de incorporación laboral, lo que contribuyó a reducir la rotación de personal y mejorar la productividad entre estos trabajadores.
Los registros del segmento muestran depósitos mensuales variables y una actividad transaccional modesta, con saldos promedio y varias transacciones digitales al mes que incluyen compras electrónicas y retiros en cajeros.
La medida busca eliminar una barrera clave para la integración económica de las personas refugiadas, ya que la ausencia de una cuenta bancaria dificultaba la recepción de salarios y la formalización laboral.

