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Más de 20 bolsas con restos son analizadas en nueva línea del caso Ayotzinapa

Más de 20 bolsas con fragmentos humanos localizadas en distintos puntos de Iguala, Guerrero, entre ellos el basurero de Cocula, el río San Joaquín y la funeraria El Ángel, son sometidas a nuevos análisis forenses para determinar su origen y establecer si existe alguna relación con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida el 26 de septiembre de 2014.

Los restos, algunos endurecidos por la exposición a altas temperaturas y conocidos como “petrosas”, no han sido identificados hasta ahora como pertenecientes a alguno de los estudiantes. Sin embargo, su revisión abrió una nueva línea de investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre lo ocurrido durante la noche de Iguala.

La funeraria El Ángel, bajo nueva revisión

Una parte de los fragmentos fue localizada dentro y en los alrededores de la funeraria El Ángel, inmueble que también funcionaba como instalación del Servicio Médico Forense y que contaba con tres hornos crematorios. Uno de ellos operaba sin registro oficial, de acuerdo con los antecedentes incorporados a las investigaciones.

Entre los indicios se encuentra una bolsa sellada con restos óseos y una etiqueta correspondiente a 2014. El hallazgo fue informado a madres y padres de los normalistas durante un recorrido realizado en marzo de 2026, aunque las familias expresaron dudas sobre la forma en que se preservó y notificó la evidencia.

La funeraria permanece asegurada desde octubre de 2025 como parte de las diligencias relacionadas con el caso. Las autoridades han ampliado la revisión del predio ante la posibilidad de que existan más restos o indicios enterrados en el lugar.

Análisis pendientes

Los estudios de laboratorio buscan establecer la identidad, antigüedad y posible correspondencia genética de los fragmentos. Hasta el momento no se han difundido resultados que confirmen que alguno de ellos pertenece a los 43 estudiantes desaparecidos.

La revisión también pretende determinar por qué diversos restos recuperados durante los años de investigación no fueron analizados con mayor profundidad. Esa omisión forma parte de las preguntas que deberán responder las autoridades encargadas de esclarecer el caso.

Madres y padres de los normalistas han solicitado que los análisis se realicen con rigor científico, transparencia y participación de especialistas independientes. Mientras no existan identificaciones concluyentes, los restos representan indicios en proceso de estudio y no una prueba definitiva sobre el destino de los estudiantes.