Israel completó esta semana la deportación de más de 400 activistas que formaban parte de una flotilla con destino a la Franja de Gaza, y el primer grupo de deportados llegó a Estambul, Túrcia.
Los activistas fueron interceptados en aguas internacionales y trasladados a centros de detención en Israel antes de ser deportados. Organizaciones y participantes denunciaron maltrato en custodia, y en redes se difundieron imágenes que muestran a personas inmovilizadas en el suelo, lo que desató críticas internacionales.
Según autoridades turcas y organizaciones que asistieron a los repatriados, alrededor de 422 personas fueron devueltas a Turquía, de las cuales unas 85 eran ciudadanas turcas. Las autoridades israelíes defendieron la operación y dijeron que no permitirían violaciones al bloqueo naval sobre Gaza.
El episodio provocó condenas y solicitudes de investigación por parte de gobiernos y grupos de derechos humanos. Algunas delegaciones anunciaron medidas diplomáticas y pedimentos para aclarar las condiciones de la detención y el trato a los detenidos.
La deportación ocurre en medio de una campaña internacional y un renovado debate sobre el bloqueo naval y el derecho a realizar envíos de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.

