La agencia Moody’s Ratings rebajó un escalón la calificación crediticia soberana de México, pasando de Baa2 a Baa3, y modificó la perspectiva de “negativa” a “estable”. La decisión, comunicada el 20 de mayo de 2026, sitúa al país en el último peldaño del grado de inversión, a un paso de perderlo.
Moody’s fundamentó su decisión en un debilitamiento sostenido de la fortaleza fiscal: mayor deuda, rigidez del gasto, ingresos más débiles y el apoyo financiero continuado a Petróleos Mexicanos (Pemex), todo ello en un contexto de crecimiento económico moderado.
En respuesta, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público aseguró que la estrategia fiscal del gobierno es “sostenible” y detalló elementos que, dijo, reducen la vulnerabilidad ante choques externos: cerca del 80% de la deuda federal está denominada en pesos y a tasa fija, un perfil de vencimientos ordenado y reservas internacionales que, según la dependencia, suman 255 mil millones de dólares. Hacienda también mencionó una línea de crédito flexible del Fondo Monetario Internacional por 24 mil millones de dólares.
La rebaja de Moody’s se suma a advertencias previas de otras calificadoras y podría influir en el costo de financiamiento del país y en la percepción de inversionistas internacionales. Analistas consultados por agencias señalaron que, aunque la perspectiva estable limita la expectativa de recortes adicionales a corto plazo, la presión sobre las finanzas públicas persistirá mientras no se observen señales claras de consolidación fiscal y mayor crecimiento económico.
Hacienda afirmó que mantendrá una ejecución responsable del gasto y políticas para fortalecer los ingresos, con el objetivo de preservar la sostenibilidad de la deuda en el mediano plazo.

