El 27 de mayo de 2026 la Cámara de Diputados aprobó en sesión extraordinaria modificaciones a la reforma judicial que, entre otros puntos, postergan hasta el año 2028 la elección de jueces y magistrados y habilitan la reelección de las magistraturas de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que estén en funciones al entrar en vigor el decreto.
La iniciativa, impulsada por el Ejecutivo y respaldada por la bancada de Morena junto con el PT y el PVEM, fue aprobada con la mayoría legislativa; legisladores de la oposición denunciaron que algunos cambios se introdujeron a última hora y hablaron de un “albazo” que gira en torno a la permanencia de funcionarios en el cargo.
Críticos del paquete señalaron que la combinación de aplazamientos y medidas transitorias puede prolongar mandatos y generar dudas sobre la independencia del Poder Judicial, mientras que sus promotores sostienen que las modificaciones buscan corregir vacíos operativos y garantizar continuidad en los órganos judiciales.
Además del aplazamiento de la elección judicial, el dictamen contiene disposiciones que permitirían empalmar la revocación de mandato con otros procesos electorales en determinados casos, una de las medidas que también generó debate entre los partidos.
La aprobación en lo general dio paso a la discusión en lo particular de reservas y redacciones, por lo que el texto final todavía podría modificarse en las próximas votaciones en el pleno y en el Senado.
Ante las críticas, dirigentes de partidos de oposición advirtieron que recurrirán a los recursos legales y constitucionales que consideren procedentes. El proceso legislativo y las repercusiones políticas seguirán siendo un tema central en los próximos días.

