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Muere Prichard Colón a los 33 años, tras una década marcada por una lesión cerebral

El exboxeador puertorriqueño Prichard Colón falleció el jueves 13 de agosto de 2026, a los 33 años, después de permanecer casi 11 años bajo cuidados médicos y rehabilitación por las graves lesiones cerebrales que sufrió durante una pelea en Fairfax, Virginia.

La muerte fue informada por su padre, Richard Colón, mediante un mensaje publicado en redes sociales. La familia no ha dado a conocer hasta el momento la causa específica del fallecimiento.

La vida de Prichard Colón cambió el 17 de octubre de 2015, cuando enfrentó al estadounidense Terrel Williams en el EagleBank Arena. Durante el combate recibió varios golpes en la parte posterior de la cabeza, una zona en la que los impactos son considerados ilegales, y el encuentro no fue detenido de inmediato.

Después de la pelea, Colón presentó vómito y mareos antes de desplomarse en el vestuario. Fue trasladado a un hospital y permaneció más de 200 días en coma debido a una hemorragia y daño cerebral severo.

Tras recuperar parcialmente la conciencia, inició un largo proceso de rehabilitación. Durante esos años utilizó una silla de ruedas y recibió cuidados constantes de su familia, especialmente de su madre, Nieves Meléndez.

Richard Colón agradeció las muestras de apoyo y las oraciones recibidas durante la última década. También explicó que uno de los deseos de su hijo era regresar de vacaciones a Puerto Rico, aunque el viaje no pudo concretarse.

Prichard Colón era considerado una promesa del boxeo puertorriqueño. Su caso generó atención internacional y renovó la conversación sobre los golpes ilegales, la responsabilidad de los oficiales y los riesgos que enfrentan los peleadores en el ring.

En 2021, el Consejo Mundial de Boxeo lo reconoció como campeón honorario. Su historia también impulsó homenajes y expresiones de solidaridad dentro de la comunidad boxística.

La muerte de Colón cierra una década de lucha para el exboxeador y su familia, pero mantiene vigente el debate sobre la seguridad en el boxeo y la necesidad de actuar con rapidez ante cualquier señal de daño neurológico durante una pelea.