El arqueólogo Jaime Delgado Rubio plantea una nueva lectura del mural de Tepantitla, en Teotihuacan: las figuras y escenas representadas corresponderían a los preparativos y actos centrales de una gran fiesta dedicada a la abundancia agrícola, centrada en maíz, frijol y calabaza.
Según la propuesta difundida el 11 de mayo de 2026, las escenas clave del mural describirían tres momentos: los preparativos de la fiesta que concluirían con el ascenso a una “montaña de agua”; la celebración de un magno juego de pelota con bastones; y la instalación de un área con curanderos procedentes de distintas etnias.
El mural de Tepantitla fue descubierto en 1942 en un terreno cercano a la Pirámide del Sol y ha sido objeto de múltiples interpretaciones a lo largo de más de ocho décadas. Interpretaciones previas lo vinculaban con espacios rituales asociados al agua y a deidades de la lluvia; la nueva lectura propone, en cambio, que las imágenes recogen prácticas comunitarias y festivas relacionadas con la gestión de la diversidad étnica y la abundancia.
Delgado Rubio sugiere además que esta celebración habría funcionado como un mecanismo ideológico y administrativo para integrar a distintos grupos de la ciudad, y que siglos después los mexicas retomaron elementos de esa conmemoración en lo que denominaron la veintena del etzalcualiztli.
La propuesta representa un giro en la interpretación tradicional del llamado “Tlalocan de Tepantitla” y abre nuevas preguntas sobre la función pública y política de la pintura mural en Teotihuacan. Investigaciones previas y reproducciones del mural, junto con estudios académicos sobre iconografía teotihuacana, han sido fundamentales para la discusión científica en torno a este conjunto artístico.
Se espera que las argumentaciones y evidencias que sustentan la nueva interpretación sean revisadas por la comunidad académica y que fomenten su discusión en foros especializados y publicaciones científicas.

