Nueve presidentas y presidentes municipales de las regiones Centro y Montaña Baja de Guerrero anunciaron su retiro de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, luego de emitir un pronunciamiento fechado el 23 de mayo de 2026 en el que denunciaron “simulación institucional” y falta de resultados concretos en materia de seguridad.
Los ediles señalaron que el detonante fue la sesión realizada el 22 de mayo de 2026 en Chilapa de Álvarez, a la que —aseguraron— se les impidió el ingreso pese a que acudieron como respaldo al acto de toma de protesta de comisarios municipales. Ante ello, dijeron, optaron por retirarse de las mesas de seguridad por considerar que no cumplen su propósito.
En su pronunciamiento los alcaldes acusaron omisión e indiferencia de las autoridades estatales y federales y afirmaron que la Mesa ha servido para “minimizar” los hechos de violencia que afectan a sus municipios, entre ellos ataques armados, desplazamientos forzados y amenazas.
La decisión ocurre en el contexto de un repunte de violencia en la región: reportes periodísticos y versiones oficiales registraron, entre el 6 y el 11 de mayo de 2026, ataques armados atribuidos al grupo conocido como Los Ardillos que dejaron varios muertos, desaparecidos y viviendas incendiadas, así como desplazamientos de familias.
En el comunicado los ediles anunciaron, además, que respaldan a la presidenta municipal de Chilapa y que buscarán mesas de diálogo alternativas; la misma alcaldesa informó que se prevé una nueva mesa de diálogo para el 8 de junio de 2026 para intentar acordar acciones de pacificación y atención a las comunidades afectadas.
La salida de los nueve municipios plantea un desafío para la coordinación estatal y federal en la región y aumenta la presión sobre las autoridades para que presenten respuestas más contundentes frente a la violencia y el desplazamiento, así como garantías de protección a la población civil.

