Nvidia y Apple comprometieron 25 millones de dólares cada una para financiar el salón de baile que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa en la Casa Blanca, de acuerdo con documentos internos citados el jueves 15 de octubre de 2026. Ambas compañías figuran entre los mayores donantes del proyecto, cuya recaudación privada suma 333 millones de dólares.
Los registros revisados identifican 67 aportaciones superiores a 10 mil dólares realizadas hasta finales de septiembre. También señalan que al menos 77 millones de dólares provinieron de donantes que solicitaron permanecer en el anonimato.
La familia Adelson y el empresario Charles Ergen, cofundador y presidente de Dish Network, también comprometieron 25 millones de dólares cada uno. Más de tres cuartas partes del dinero recaudado proceden de aportaciones de 5 millones de dólares o más.
Entre las empresas mencionadas en los registros aparecen Amazon, Caterpillar, Comcast, Microsoft y T-Mobile. Compañías vinculadas con la industria de las criptomonedas prometieron más de 18 millones de dólares; la mayor aportación de ese sector correspondió a Tyler y Cameron Winklevoss, quienes entregaron bitcoins valuados en 5 millones 50 mil 18 dólares.
Nvidia había informado previamente que apoyaba el proyecto de manera modesta, sin precisar el monto. Sin embargo, los documentos indican que la empresa solicitó que su contribución de 25 millones de dólares se mantuviera anónima.
John Rizzo, portavoz de Nvidia, afirmó que el apoyo de la compañía a Estados Unidos es independiente de cualquier interés comercial y describió la aportación como una donación a un fideicomiso no partidista. Apple no había divulgado públicamente el monto de su contribución.
La Casa Blanca identificó públicamente a 37 personas, empresas y fundaciones como donantes en octubre de 2025, aunque entonces no reveló el monto individual de las aportaciones. Los nuevos documentos incluyen información sobre fechas, fuentes y cantidades, además de pagos realizados en una sola exhibición y otros cubiertos mediante planes a plazos.
Las donaciones son recolectadas por una organización sin fines de lucro y posteriormente canalizadas al gobierno y a una cuenta de la Casa Blanca bajo control del presidente. La administración ha sostenido que el proyecto se financia con aportaciones privadas, mientras legisladores demócratas han cuestionado la falta de transparencia y los posibles conflictos de interés.
El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, describió a los donantes como empresas e individuos que buscan mejorar la residencia presidencial para futuras generaciones. También rechazó las críticas sobre posibles beneficios derivados de las aportaciones y señaló que la administración protegerá la identidad de los donantes que solicitaron confidencialidad.
