La convocatoria para incorporar socios inversionistas al proyecto de minimovilidad eléctrica Olinia concluye este 3 de noviembre de 2026. Mientras el gobierno busca reunir capital para llevar los vehículos al mercado, especialistas consultados identifican pendientes en el presupuesto, la fabricación de baterías, la seguridad y la infraestructura necesaria.
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) prevé una primera ronda de capitalización de 950 millones de pesos. La convocatoria busca que los inversionistas aporten entre 560 y 745 millones; el resto correspondería a la participación gubernamental. El plan contempla llevar los vehículos al mercado en el verano de 2027.
Dudas sobre el costo de industrialización
José Luis Solleiro, ingeniero industrial e investigador de la UNAM, considera innovador que Olinia Uno y Olinia Carga compartan una plataforma, pero señala que aún hay preguntas sobre la viabilidad comercial y el plan de negocio. También plantea que instalar una planta con equipo de manufactura, líneas de ensamble, controles de calidad y pruebas de seguridad podría requerir más recursos que los 950 millones de pesos previstos.
Como referencia, Solleiro estima que incluso un esquema de ensamble con piezas compradas podría elevar la inversión a entre 1,400 y 1,500 millones de pesos. Su cálculo es una estimación del especialista; no constituye un costo oficial del proyecto.
El investigador también advierte que la información detallada sobre factibilidad y mercado no estaría disponible para cualquier interesado desde el inicio del proceso, sino conforme avance la selección de inversionistas.
Baterías, carga y servicio posventa
Olinia contempla baterías de litio-ferrofosfato de 14.7 kWh. De acuerdo con Alberto Beltrán Morales, investigador del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, las celdas se comprarán en el extranjero y el ensamble final se realizará en México. El especialista señala que el país todavía no cuenta con capacidad propia para producir esas baterías a escala.
Beltrán Morales también apunta a la necesidad de resolver cómo se manejarán y reciclarán las baterías al final de su vida útil. Otro reto es desarrollar puntos de carga: el gobierno anunció que trabaja con la Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad para instalar los primeros 2,000 en Ciudad de México, Estado de México y Puebla.
Por su parte, Enrique Healy Wehlen, académico de la Universidad Iberoamericana, cuestiona el balance ambiental de impulsar vehículos eléctricos sin transformar también la generación de energía. Su planteamiento es que el impacto del proyecto depende, además del vehículo, de la electricidad que lo alimentará.
Solleiro añade que el plan también tendría que precisar cómo funcionarán el mantenimiento y la venta de refacciones. La convocatoria de inversión marca un paso hacia la industrialización de Olinia; las preguntas planteadas por los especialistas se refieren a los costos, la operación y las condiciones que deberán resolverse para sostener su llegada al mercado.
