La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó el 22 de mayo de 2026 que el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se está “propagando rápidamente” y elevó su evaluación del riesgo dentro del país a “muy alto”. Hasta esa fecha había 82 casos confirmados y siete muertes confirmadas, según el director general de la OMS.
La agencia sanitaria declaró el brote, causado por la especie Bundibugyo del virus del Ébola, una emergencia de salud pública de importancia internacional el 17 de mayo de 2026. Además de los casos confirmados, las autoridades han reportado centenas de casos sospechosos y un número mayor de muertes en investigación en varias zonas de Ituri, en el este del país.
La OMS advirtió que el brote presenta desafíos particulares: Bundibugyo no cuenta con vacunas o terapias aprobadas que hayan demostrado eficacia en brotes previos, y la rápida aparición de casos en centros urbanos y la notificación de contagios entre trabajadores de salud complican la contención.
Se han reportado casos ligados a viajes transfronterizos: en Uganda se confirmaron al menos dos casos en personas procedentes de la RDC, con al menos una muerte registrada. La alerta regional y la preocupación internacional llevaron a la movilización de recursos y a llamados para reforzar la vigilancia, el aislamiento de casos y el rastreo de contactos.
Organismos internacionales y gobiernos han comenzado a escalar la respuesta: la OMS y la Oficina Regional para África han incrementado apoyo técnico y logístico, mientras que otras agencias y países han anunciado fondos y asistencia para acelerar la detección, el tratamiento y las medidas de control.
Las autoridades sanitarias han subrayado la necesidad de medidas de protección en centros médicos y en la comunidad para evitar contagios adicionales, y pidieron a la población seguir recomendaciones oficiales sobre identificación de síntomas y reporte de casos sospechosos.

