La ONU, a través del Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU‑INWEH), pidió a las empresas de inteligencia artificial que publiquen su huella ambiental y advirtió sobre el impacto creciente de los centros de datos en redes eléctricas, recursos hídricos y uso del suelo.
El informe señala que en 2025 los centros de datos y servicios digitales consumieron alrededor de 448 teravatios‑hora (TWh) de electricidad y proyecta que, para 2030, el consumo vinculado a la IA podría alcanzar aproximadamente 945 TWh. Ese crecimiento implicaría emisiones equivalentes a cientos de millones de toneladas de CO₂ y un uso masivo de agua y territorio.
Los autores destacan que la huella ambiental de la IA no puede medirse sólo por las emisiones de carbono: también es necesario cuantificar el agua y la superficie de tierra asociadas a la infraestructura. Según las proyecciones citadas en el estudio, la demanda de agua de los centros de datos podría equivaler a las necesidades anuales de más de mil millones de personas en regiones vulnerables.
El instituto recomienda que los gobiernos exijan informes ambientales estandarizados a los desarrolladores de IA, que los centros de datos se ubiquen lejos de zonas con estrés hídrico y que las empresas hagan públicos datos sobre el consumo energético y el impacto de sus modelos y servicios.
Los expertos también sugieren cambios de comportamiento para los usuarios, como reducir la longitud de las consultas y evitar usos innecesarios de la IA cuando herramientas convencionales basten, con el fin de recortar la demanda energética asociada a solicitudes masivas.

