Ovidio Guzmán López, identificado como uno de los líderes de “Los Chapitos”, cumple tres años en Estados Unidos luego de que México lo extraditara el 15 de septiembre de 2023 para enfrentar cargos relacionados con el tráfico de drogas y otras actividades delictivas.
La entrega ocurrió un día después de que la Secretaría de Relaciones Exteriores autorizara el procedimiento. La mañana del 15 de septiembre, Guzmán López fue trasladado desde el penal del Altiplano al Aeropuerto Internacional de Toluca y posteriormente llevado a Chicago por autoridades estadounidenses.
Una extradición realizada bajo reserva
El operativo se desarrolló con discreción y no fue anunciado oficialmente por el gobierno mexicano antes de concretarse. En ese momento, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que, según tenía entendido, no se había presentado una solicitud de amparo que impidiera la extradición.
Guzmán López había sido detenido nuevamente en enero de 2023, durante un operativo realizado en las inmediaciones de Culiacán, Sinaloa. Después fue ingresado al Centro Federal de Readaptación Social número 1, conocido como El Altiplano, desde donde fue entregado a agentes estadounidenses.
El caso de Ovidio Guzmán también quedó vinculado con el llamado “Culiacanazo” de octubre de 2019, cuando fue detenido por fuerzas federales y posteriormente liberado. López Obrador explicó entonces que tomó esa decisión para evitar un mayor riesgo para la población civil en Culiacán.
Acuerdo de culpabilidad en Estados Unidos
Ya en Estados Unidos, Guzmán López alcanzó un acuerdo de culpabilidad con el Departamento de Justicia. En el marco de ese acuerdo, aceptó responsabilidad por cargos relacionados con el tráfico de drogas y la operación de una estructura criminal.
De acuerdo con los documentos del caso, reconoció que junto con sus hermanos asumió funciones de liderazgo dentro de la facción conocida como “Los Chapitos” tras el arresto y la condena de su padre, Joaquín “El Chapo” Guzmán.
El acuerdo también describe operaciones para coordinar el traslado de cocaína, heroína, fentanilo, metanfetamina y otras sustancias desde México hacia Estados Unidos, así como mecanismos para movilizar y lavar las ganancias obtenidas por esas actividades.
A tres años de su extradición, Ovidio Guzmán continúa sujeto al proceso judicial estadounidense. Su caso representa uno de los episodios más relevantes de la cooperación entre México y Estados Unidos contra integrantes del Cártel de Sinaloa.
