El viernes 10 de abril de 2026, trabajadores del Metro de la Ciudad de México aplicaron un paro escalonado que consistió en no realizar horas extras y en el ausentismo de personal en áreas técnicas y operativas, lo que redujo la oferta de trenes y generó aglomeraciones en estaciones.
La flota operativa cayó a 153 convoyes de los 250 programados, es decir, alrededor del 58% del servicio habitual, con retrasos que en algunos puntos alcanzaron hasta 50 minutos y andenes saturados.
La reducción de corridas dejó sin realizar 759 vueltas de trenes, de las cuales 557 se atribuyeron a falta de personal y 202 a la carencia de materiales o insumos para la operación.
Las líneas más afectadas fueron la 1, 2 y 3, además de la B; la distribución aproximada de trenes en servicio fue:
- Línea 1: 10 de 28 trenes
- Línea 2: 21 de 28 trenes
- Línea 3: 20 de 35 trenes
- Línea 4: 5 de 7 trenes
- Línea 5: 9 de 11 trenes
- Línea 6: 7 de 11 trenes
- Línea 7: 14 de 16 trenes
- Línea 8: 16 de 23 trenes
- Línea 9: 21 de 22 trenes
- Línea B: 16 de 25 trenes
- Línea A: 11 de 17 trenes
- Línea 12: 25 de 27 trenes
La medida respondió a la falta de avance en negociaciones sobre presupuesto para mantenimiento y condiciones laborales. El episodio obligó a reforzar la comunicación con los usuarios y a desplegar medidas operativas para mitigar afectaciones durante las horas pico.
Para el fin de semana siguiente se anunció que el servicio operaría con normalidad, aunque el sindicato advirtió que retomaría protestas y ausencias si no se alcanzaban acuerdos en las mesas de diálogo programadas.

