Skip to main content Scroll Top

Persisten los ataques entre Rusia y Ucrania contra objetivos militares, refinerías y zonas civiles

Los ataques con misiles y drones entre Rusia y Ucrania continuaron durante la semana del 15 al 21 de agosto de 2026, con ofensivas contra instalaciones militares, centros logísticos, refinerías y otros puntos estratégicos de ambos países. La escalada también alcanzó zonas civiles y provocó víctimas en la ciudad ucrania de Krivói Rog.

Rusia informó que realizó un ataque masivo y otros nueve operativos combinados contra objetivos militares en Kiev y otras ciudades de Ucrania. La ofensiva incluyó misiles de distintos tipos y drones, entre ellos proyectiles Iskander-M, cuya intercepción se ha complicado por la disponibilidad limitada de municiones para sistemas Patriot.

En Krivói Rog, ciudad natal del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, un centro comercial fue alcanzado durante uno de los ataques de la semana. El saldo reportado dejó víctimas mortales y más de un centenar de personas heridas, entre ellas menores de edad.

Ucrania amplía los ataques contra la retaguardia rusa

Al mismo tiempo, Ucrania mantuvo ataques de largo alcance contra instalaciones ubicadas en territorio ruso. Entre los blancos señalados se encuentran fábricas vinculadas con la industria militar, bodegas de la empresa de comercio electrónico Wildberries y refinerías.

Las operaciones contra la infraestructura energética rusa han contribuido a una nueva ola de escasez de gasolina y diésel. La falta de combustible se extendió a 25 regiones, incluida Moscú, lo que ha generado dificultades para el abastecimiento y presionado la distribución interna.

Versiones opuestas sobre los objetivos alcanzados

Moscú sostuvo que sus ataques estuvieron dirigidos contra empresas de la industria militar, centros logísticos, talleres de producción de drones, depósitos de combustibles y municiones, así como posiciones temporales de tropas y combatientes extranjeros.

Kiev rechazó esa descripción y afirmó que varios misiles y drones impactaron fábricas civiles, estaciones eléctricas, viviendas, escuelas, hospitales y almacenes de alimentos. Las versiones enfrentadas reflejan la disputa sobre los objetivos de los ataques y sus efectos sobre la población.

La continuidad de los bombardeos muestra que ambos países buscan afectar la capacidad militar, energética y logística de su adversario. Mientras Rusia concentra parte de sus operaciones en ciudades e infraestructura ucrania, Ucrania intenta dificultar el suministro de combustible y la producción estratégica dentro de territorio ruso.