El peso mexicano retrocedió y terminó la sesión en 17.52 pesos por dólar, una pérdida cercana a 10 centavos respecto al cierre anterior. La caída se produjo en un contexto de intensificación de los enfrentamientos en Medio Oriente, que elevó la demanda por activos refugio y presionó a las monedas emergentes.
En los mercados bursátiles locales, el índice referencial S&P/BMV IPC registró un alza del 0.42 por ciento, al ubicarse en 66,634.23 puntos, en una jornada en la que los precios del petróleo subieron por la tensión geopolítica.
Analistas atribuyeron el movimiento del tipo de cambio a una combinación de aversión al riesgo internacional y flujos hacia el dólar, además de un repunte en los precios del crudo que alimentó expectativas sobre la inflación y la demanda por la divisa estadounidense.
La evolución del peso refleja la sensibilidad de los mercados mexicanos ante eventos internacionales y la variación en los precios de los commodities, factores que seguirán siendo vigilados por inversionistas y autoridades monetarias.

