El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuestionó a principios de mayo de 2026 la supuesta participación del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la liberación del exmandatario hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.
La acusación se basa en una serie de audios filtrados, fechados entre enero y abril de 2026 y difundidos públicamente desde el 29 de abril de 2026, que, según quienes los divulgaron, muestran conversaciones en las que se plantea la creación de una estructura de comunicación con sede en Estados Unidos para difundir campañas de descrédito contra gobiernos de la región.
En las grabaciones se atribuye a actores extranjeros un papel en la negociación que facilitó la salida del exmandatario de prisión en Estados Unidos y se menciona la intención de usar una red informativa para atacar a administraciones concretas en América Latina.
El reclamo del presidente Petro generó reacciones públicas en la región y llevó a llamados a la investigación y a la verificación forense de las grabaciones. Las autoridades y expertos en verificación digital han señalado la necesidad de confirmar la autenticidad y la cadena de custodia de los archivos antes de establecer responsabilidades definitivas.
La relevancia del caso radica en que, de confirmarse las atribuciones contenidas en las filtraciones, implicaría una operación transnacional con posibles implicaciones diplomáticas y políticas para varios gobiernos latinoamericanos durante 2026. Por ahora, la información sigue bajo investigación y las acusaciones han sido difundidas por medios y actores políticos en los primeros días de mayo de 2026.

